“No sabes el tiempo
que llevo esperándote...”
(Edward Cullen)
Ring, ring, ring...sonaba insistente el despertador....
-Oh, maldito trasto, murmuré para mi misma, como todas las mañanas desde hacía años me senté en la cama y acariciando las sábanas del lado derecho de la cama, que como siempre estaba vacío, dije -buenos días amor mío, te amo mas que ayer pero menos que mañana...y dicho esto, comenzaba otro nuevo día...
Esta era mi rutina desde hace mucho tiempo, cualquiera que me viese pensaría que estaba loca y sí, estaba loca, loca por el hombre que me quitaba el aliento con solo mirarme, loca por la razón de mi existencia...y por eso todos los días, aún sabiendo que él nunca lo oiría, cuando me despertaba le decía esas palabras imaginando que aunque no pudiese oírlas tal vez las sentiría...ese hombre era la razón de mi existir, Edward Cullen...
Me llamo Bella Swam, tengo 30 años y vivo en Forks, un pueblito frío y húmedo y situado en la Península del Olympic, soy propietaria de una librería y estoy intentando escribir un libro...mi vida es bastante normal, mi trabajo y mis dos mejores amigas Alice y Rosalie con las que comparto muy buenos momentos pero, cuando llego a mi apartamento, empieza mi verdadero calvario...
Entre estas cuatro paredes es donde vivo la infelicidad de mi realidad, vivo sola porque la única persona que de verdad he amado y que sigo amando es mi mejor amigo, y es por eso que guardo mis sentimientos ya que prefiero mantener su amistad que perderle para siempre, porque estoy segura que él no siente nada por mí, él no me ama como yo lo amo...por eso debo callar lo que siento aunque el dolor de mi silencio me desgarre por dentro...
Conozco a Edward desde que tengo uso de razón, no hay momento de mi niñez o adolescencia donde no tenga un recuerdo suyo, nuestras familias han mantenido siempre una excelente relación y por ello nosotros siempre estábamos juntos...esa era mi dulce tortura, estar junto a él como su amiga...
Cuando llegamos a la adolescencia mis sentimientos se fueron haciendo cada vez mas intensos, cuando veía a Edward mi cuerpo experimentaba sensaciones totalmente nuevas para mi, cada vez se volvía un hombre mas guapo que poco a poco dejaba el cuerpo de niño para dar paso al motivo de mis duchas frías y sueños húmedos...era capaz de perderme por horas en sus ojos verdes, su voz de niño cambió a una aterciopelada y suave que me hacía estremecer cuando la escuchaba, su cuerpo de adolescente dio paso a unos músculos formados y unos brazos cálidos que hacían que mi corazón se parase cada vez que me estrechaban...era mi Ángel, mi Dios y mi infierno personal porque nunca podría ser mío, nunca...
Así transcurría el tiempo, pasábamos todo el que teníamos libre juntos pero nunca me atreví a decirle lo que sentía, a gritarle que le amaba en cuerpo y alma, que le necesitaba mas que al propio aire para respirar y que mi vida no tenía sentido si él no era el protagonista de la misma...pero todo eso quedaba siempre en mi cabeza, el corazón me decía que se lo gritase y la razón me ordenaba que lo callase y yo, siempre tan razonable, callaba...
Llegamos a la universidad y seguíamos juntos, como los mejores amigos, pero juntos...nunca vi que se interesase por otras chicas lo cual era un alivio porque no podía si quiera imaginar a otra tocando a mi amor, amándole y diciéndole todas aquellas cosas bonitas que yo callaba porque era una cobarde...
Cuando terminamos la universidad Edward se graduó como médico, quería ser pediatra porque decía que le gustaban los niños, yo soñaba con tener niños algún día pero siempre con él, con mi Edward. Como su padre es médico, Edward comenzó a prepararse en el hospital de Forks y yo me licencié en literatura y letras y llevé a cabo mi sueño que era abrir mi propia librería y escribir una novela...
Todo iba bien, pasábamos tiempo juntos y compartíamos con Alice, Jasper, Rosalie y Emmet, éramos la mejor piña de amigos aunque yo siempre deseaba algo mas con Edward, algo mas...solo amigos, solo eso, hasta que un día Edward vino a verme a la librería...
-Hola Edward, dije sorprendida de verle en mi trabajo, ¿como tu por aquí?, le pregunté...
-Hola Bells, dijo él mirándome a los ojos, tengo que hablar contigo, ¿qué tal si vamos a tomar un café?...
No se porqué pero había algo extraño en su forma de mirarme y de hablar, sabía que algo malo estaba por llegar y no me equivoqué...
Llegamos a la cafetería y después de hablar de todo y de nada al mismo tiempo me lo dijo, -Bella, me han ofrecido un puesto de médico interno en pediatría en un hospital de Nueva York, salgo en una semana y estaré fuera un año...en ese momento mi corazón dejó de latir, no podía ser verdad, mi Ángel se marchaba a trabajar a Nueva York por un año, me dolía el alma de solo pensar que tenía que separarme de él pero no podía confesárselo, debía ser fuerte y demostrarle que me alegraba la oferta y solo se me ocurrió decirle -me alegro mucho por ti Edward, estoy segura que serás un gran médico y añadí, te echaré de menos...intenté sonreír para que me creyese pero no pude evitar que una lágrima traicionera rodase por mi mejilla...dicho esto me abrazó fuertemente y besó mi cabello, aunque yo hubiese deseado besarle los labios jugando con su lengua y que me hubiese hecho el amor grabándome cada parte de su cuerpo en la memoria, deseos, solo eso, deseos...
Y se fue, el tiempo pasaba demasiado lento, manteníamos contacto telefónico a menudo y nos mandábamos correos por e-mail, cada vez le echaba mas de menos, anhelaba oír su voz cerca de mi oído, necesitaba oler su esencia, era el aire que necesitaban mis pulmones para respirar, sin él estaba muerta...
Pasaron los meses y mi amiga Alice intentaba animarme visitándome, sacándome de compras y yo, intentaba dibujarme la sonrisa en la cara antes de confesarle a mi amiga que estaba locamente enamorada de su hermano, pero no podía evitarlo, la alegría no me llegaba a los ojos y mi amiga se daba cuenta, la chispa que tenía antes en mis ojos cuando veía a mi amor se había apagado, estaba vacía por dentro...¿se sentiría él igual que yo?, seguro que no, él no puede sentir eso por mi, por mucho que lo desee, no puede ser...
Casi se cumplía un año desde que se había ido y yo no me atrevía a preguntarle si iba a regresar tal vez porque quizás no estaba preparada para su respuesta, lo que tenía claro es que estaba muriendo de pena, mi felicidad no estaba completa sino lo tenía a mi lado, era como un día sin sol y una noche sin luna, hasta ese día, ese día...
-Alice ¿qué te trae por aquí?, pregunté a mi amiga cuando la vi llegar a mi trabajo esa tarde...
-Ay Bella, dijo ella mirándome a los ojos fijamente, es que tengo que pedirte un favor, necesito que me acompañes al centro comercial a comprarle un detalle a Esme porque hoy es su santo y lo olvidé por completo y después, vendrás a casa a cenar con nosotros que se alegraran mucho de verte...
-Alice, dije antes de que continuase hablando, estoy muy cansada, hoy ha sido un día agotador, necesito llegar a casa darme una ducha y dormir, además tengo mucho trabajo atrasado y casi seguro que saldré tarde...pero no me dejó terminar y haciendo un puchero dijo algo a lo que no me podía negar, -ya no me quieres ¿verdad?, te necesito y no quieres acompañarme, eso sin contar lo tristes que se pondrán Esme y Carlisle de que no vayas...y se dejó caer en la silla con las manos cubriéndole el rostro...
-Oh Alice por favor, dije acercándome a ella y abrazándola, eres peor que un diablillo, sabes que te quiero mucho y que cuando me miras así no me puedo negar, eres una tramposa pero tú ganas, deja que coja mi bolso y nos vamos y, diciendo esto, salimos de la librería rumbo a mi tortura personal..tarde de compras con Alice...
Al final la tarde transcurrió tranquila y fue divertida porque Rosalie se nos unió y lo pasamos muy bien, me gustó mucho volver a ver a Esme y Carlisle aunque estar en esa casa sin Edward se me hacía difícil, todavía notaba su esencia como si él estuviese...ese era mi deseo, que él estuviese allí...mi deseo...
Ya entrada la noche Alice me llevó de regreso a mi apartamento, después de despedirme de ella y agradeciéndole la velada tan bonita que habíamos pasado, tomé el ascensor y subí directo a mi casa, al abrir la puerta mis pies tropezaron con algo que en un principio no identifiqué hasta que me agaché y me di cuenta que había una nota y una rosa negra, esta flor es mi preferida, miré a ambos lados esperando ver si veía a alguien hasta que entré, no sé porqué pero mi corazón empezó a latir de forma desenfrenada y con manos temblorosas abrí la carta y lo que leí me dejó intrigada, muy intrigada...
Hola gente guapa..¿qué habrá leído nuestra Bella para quedar tan intrigada?...pues vamos a tener que esperar hasta el siguiente capítulo para saberlo..que si que mi familia está bien, gracias por acordaros..jajajaja ya sabeis, si llegais hasta aquí solo un minutito mas y me dejais un comentario, por favor...gracias de antemano....
Si os apetece y teneis tiempo podeis pasaros por mis otras historias “Cine Sala 7”, “Una vida como humano, una Eternidad como vampiro” y “Habitación 1044”..y asi me podeis decir que os parece...
Besotes desde Canarias. Vuestra amiga Susana




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